Ayer estuvimos en un magnífico concierto. Caravasar, Descanso de Caravanas. Tras tempestades internas, pequeñas tormentas de arena, mi caravana ha podido llegar al vergel de la mesura, de la tranquilidad sosegada que otorga la racionalidad y el perfecto devenir de las cosas. Sosiego, calma, tranquilidad, mesura, comprensión, complicidad, divertimento, alegría sin lágrimas, mordiscos en el alma. Aires del sur, belleza mora, acordes imposibles, fraseos taciturnos de un laud en la penumbra. Redobles de darbuka y cascabeles en la noche nos transportaron a un oasis poblado de moradores del desierto de asfalto ávidos de descanso y de contemplar el mágico cielo estrellado del desierto.
Escrito por Turin a las 16 de Febrero 2008 a las 02:08 PM